Tuesday, January 29, 2008

La hora azul

La hora azul, del peruano Alonso Cueto, ganó el Premio Herralde 2005. Novela policíaca, misterio basado en una historia real, medio ficción, medio texto cuasi-histórico... es un libro complejo.

Antes de intentar organizar mis pensamientos sobre el La hora azul, quisiera comentar sobre la imagen que he incluido en esta entrada. Cuando estaba buscando una imagen, vi esta tapa, de la edición en lengua alemana. Es una tapa linda, pero problemática: en la edición en castellano que tenemos nosotros, la tapa es una imagen de una mujer que suponemos que es Miriam, mirándonos con una expresión ambigua. Establece a Miriam como personaje central. En cambio, la edición de lengua alemana que aparece aquí nos cuenta algo muy distinto, ¿no es cierto? ¿Qué significará?

De ahí surgieron algunas preguntas, sobre:

La industria de la traducción literaria
Yo trabajé durante varios años como traductora en Europa y América Latina pero nunca traduje nada literario (salvo algún guión de cine). Es que la traducción literaria es un mundo aparte. Los traductores literarios (que no sean famosos) son los que peor ganan, pero la traducción les ofrece muchos beneficios a las editoriales. Todo traductor sabe que no hay beneficio económico - ¡pero sí simbólico! - en la traducción literaria; uno traduce la literatura por vocación, pero vive de la traducción de manuales de usuario y contratos comerciales. Y ahora, ¿cómo se decide cuáles obras se traducen, y a cuáles idiomas?

América Latina en el mundo de habla alemana
Sería interesante investigar los estudios latinoamericanos en Alemania/Austria/Suiza, y la presencia e imagen de la literatura (y el cine también, por qué no) latinoamericana en el mundo de habla alemana. Aquí podrían ser de utilidad las ideas que desarrolla English en sus capítulos "The New Geography of Prestige" y "Prizes and the Politics of World Culture", sobre el mercado internacional de cultura.

La hora azul

(A la izquierda, la edición brasileña; interesante la tapa.)

No pude evitar de comparar esta novela con la que acabamos de leer, Y de repente, un ángel, de Jaime Bayly. Son novelas del mismo año 2005, del mismo país, que cuentan una historia desde el punto de vista de un limeño acomodado. Ambos textos tienen cierto grado de autobiografía - ya sea la del autor o la del personaje narrador - y presentan dos relaciones claves, la del narrador con su padre, y la del narrador con una mujer indígena, marginada, del interior. Además, los dos libros tienen varias secuencias de sueños. Ah, y también: ¡en ambos libros hay escritores frustrados!

Pero son muy distintas estas dos novelas en cuanto a cómo tratan sus temas. Sería interesante conversar en la clase sobre las diferencias entre las dos obras. Entre tantas diferencias que hay entre las dos obras, lo más importante para mí es el simple hecho que Y de repente, un ángel es un libro malo y mal escrito (salvo algunos diálogos entretenidos), mientras que La hora azul es un libro bien escrito pero también, a su manera, malo.

Sería interesante también, conversar sobre lo que dice la propaganda en la contraportada del libro: "Este libro está basado en una historia real. El autor ha tomado el episodio de un militar que convivió con una prisionera hasta que ella huyó. Los datos que se ofrecen de la guerra civil de Sendero Luminoso (1980-1992) están rigurosamente documentados." ¿Por qué incluir todo eso?

La trama de La hora azul me dejó con una gran ambivalencia, sobre todo acerca de la relación entre Adrián con Miriam. Al intentar incluir una historia de amor entre estos dos, creo que Cueto erró, y eso debilitó al libro.

Algunos elementos interesantes:

Las ideas de voz/silencio, dormir/despertarse

Estas ideas son claves en el texto. El silencio de la madre de Adrián (25) El éxito de Adrián ha sido como un somnífero (18), etc. Casi siempre la descripción de un personaje incluye una descripión de su voz. (Eso creo que lo lleva un poco lejos; la quinta vez que leí que alguien tenía la voz "ronca", pensé: ¡pará!)

Ser humano/máquina, objeto/ser vivo

Muchas veces las personas parecen objetos o máquinas: una voz como parlantes de aeropuerto (46), querer desconectar los cables dentro de alguien (53), ojos de vidrio molido (71), una mirada con gesto de piedra (126), ojos duros como de una muñeca (138), una persona que parece parte de un mural (209), una persona como una muñeca embalsamada (222), una cara cristalina (228), una persona como una estatua (275), algo desconectado en la voz (277), cables sueltos en la cabeza (294). A su vez, hay objetos que parecen seres vivos: el teléfono parece un animalito furioso (45), el reloj parece tener un gran ojo (117), los autos parecen insectos (153), el orgullo es un mono que baila (164).

La danza de tijeras

Lo que dice Guiomar sobre el danzante de tijeras (186). ¿Quién es Guiomar? Importante: Miriam es peluquera, y se destaca el hecho de que opera unas tijeras (206).

Voy a cerrar con lo que son, para mí, las dos mejores frases del libro:

p. 56: "Cuando lo veo tan feliz y compuesto quiero de algún modo hacerle daño; me gustaría buscar algún cable dentro de él, desconectarlo y ver a Eduardo caer al piso."

p. 66: "El pelo parecía un carnaval."

Tuesday, January 22, 2008

Y de repente, un ángel

Nuestra primera novela es Y de repente, un ángel, del peruano Jaime Bayly, que fue Finalista del Premio Planeta en 2005.

Es una novela que no me gustó mucho, pero que sí tiene varios elementos interesantes y creo que va a dar para una buena conversación. Quisiera comentar primero sobre el premio en sí, y luego sobre algunos aspectos de la novela misma.

El Premio Planeta

El premio es de la Editorial Planeta, parte del Grupo Planeta, una empresa española enorme. Veo que su fundador, José Manuel Lara, decía que en realidad no era un gran lector. Je. Pero, hablando en serio: no hay que ser gran lector para tener éxito en la industria editorial, eso está claro, pero ¿para qué decirlo? Es como que ni siquiera le interesara disimular el hecho de que el premio es un asunto comercial. He leído que el Premio Planeta no tiene mucho prestigio y se ve como una actividad promocional más que nada; también ha tenido sus escándalos (véase los artículos sobre Delibes, Sábato y Cela).

Cabe notar, que el Grupo Planeta tiene otras editoriales también, por ejemplo Ediciones Destino (una editorial fundada en los años 40 que fue comprada por Planeta en los años 90) que vendría a ser algo como una marca más exclusiva dentro del Grupo Planeta. ¿Por qué cuento todo esto? Porque hay un punto muy importante: la Editorial Destino otorga el premio más antiguo de España, el Premio Nadal; aquí vemos un caso de un intento de utilizar capital económico (la riqueza que tiene el Grupo Planeta) para conseguir capital simbólico (el prestigio del Premio Nadal). Si les interesa, la historia del Premio Nadal es fascinante, sobre todo la sección de su página Wikipedia llamada "Curiosidades".

Volviendo al tema: el Premio Planeta. Se trata del segundo premio más valioso del mundo, en términos puramente económicos: el ganador recibe 50 millones de pesetas, que se traduce a 601.000 euros. (¿No sería más fácil dejarlo en 600.000 euros? Je.) Pero hay un detalle muy interesante: el Finalista también se lleva algo, ¡125.000 euros! Este hecho de premiar al Finalista va en contra del marco "winner take all" de que nos habla English en The Economy of Prestige. ¿Qué significará?

Y de repente, un ángel

En 2005, el escritor español Juan Marsé renunció como miembro del jurado del Premio Planeta, al considerar que a las obras finalistas les faltaba calidad literaria. Y el libro de Bayly es bastante torpe.

Para mí, lo más rescatable está en los momentos en que aparece el Mayor Julio Concha Fina, un personaje que tiene unos diálogos muy entretenidos.

La novela está repleta de tensiones muy poco sutiles entre polos opuestos: ciudad/campo; capital/interior; costa/sierra; patrón/empleada; blanco/indígena; nene bien/mujer sin nada; hombre que sigue siendo infantil/mujer que nunca tuvo infancia; hombre que es autor/mujer que es analfabeta; la ridiculez de la injusticia que le han hecho al hombre/la gravedad de la injusticia que ha sufrido la mujer; la poca dignidad del hombre/la gran dignidad de la mujer; el privilegiado que no sabe nada/la marginada que con su sabiduría "ilumina" al privilegiado. Etc.

Algunos elementos del libro que podríamos conversar:
- Los dos JB: el personaje Julián Beltrán y el autor Jaime Bayly
- Las dos Mercedes: la del libro y la de la dedicatoria
- Los epígrafes: Oscar Wilde y Shakira (qué posmoderno)
- El contraste entre el estilo medio seco, y la trama melodramática (¡Traumas pasados! ¡Búsquedas de seres queridos! ¡Reencuentros! ¡Últimas palabras en el lecho de muerte! ¡Redención!)
- Un alivio: los episodios en la librería de Andrea

Este último punto es importante, porque Y de repente, un ángel es también un libro sobre el acto de contar historias, de leer y escribir. Pero hay algo feo aquí, en la manera en que el protagonista utiliza a la empleada, sacándole jugo a su trauma personal haciendo de ello "material" literario.

¿Por qué fue finalista del Premio Planeta? Es el gran interrogante.

Thursday, January 17, 2008

The Economy of Prestige

Hay varios elementos de The Economy of Prestige que me gustaría que comentáramos.

La desmistificación:

La manera que tiene English de escribir, me recuerda lo que dice Bourdieu en "The Market of Symbolic Goods" (p. 9), que son pocas las obras que no tengan ya dentro de ellas una huella o un sello del sistema de posiciones. English escribe de una manera clara y utiliza un lenguaje poco académico, lo cual subraya su intento de "desmistificar" el sistema de premios literarios. En un campo en que hay mucha mistificación es importante mostrar el lado administrativo, todo el papeleo banal que hace posible su existencia. Esa claridad de estilo tiene su paralelo en el contenido del argumento de English, en que dedica mucho tiempo y espacio a la explicación detallada del lado cotidiano de la administración de premios. En esto nos revela la doble realidad que tiene ese hecho de consagración, siguiendo lo que dice Bourdieu en "The Market of Symbolic Goods" (p. 3), que los bienes simbólicos tienen doble cara, y son a la vez mercancías y objetos simbólicos.

La ambivalencia:

Para mí la idea clave de The Economy of Prestige es que el sistema de premios se caracteriza por su ambivalencia (p. 31).

Por un lado, existe la idea que si una obra es buena, es lógico que gane un premio; los que saben, sabrán reconocer cuando un libro es arte, y ese reconocimiento toma la forma de un premio. De ahí la importancia fundamental de quién es el juez, y si el juez ha ganado a su vez algún premio, mejor. Porque como dijo el profesor en la clase, el acto de consagración no lo puede realizar cualquiera; uno tiene que estar habilitado para ello. Por otro lado, existe la idea que si una obra gana muchos premios, o un premio poco prestigioso, debe ser middlebrow, cursi, poco original, fácil de leer y comprender. Esto sucede porque buscamos la distinción de la escasez, procuramos formar parte de un grupo exclusivo con acceso a objetos de producción restringida. Si el grupo es muy extendido ya no hay distinción. (Yo soy culpable de esto con la música. Es ridículo, pero lo hago.)

Sin embargo, la ambivalencia no se limita a lo anterior. Debatir si un libro reconocido es mejor que un libro no reconocido, y la diferencia de las ideologías a las que pertenecen estas dos posturas - por ejemplo la cuestión de si el artista de verdad no puede ser reconocido hasta después de su muerte porque su visión está ahead of its time y demasiado complicado para el público de su tiempo - ni siquiera es el punto. El punto es el hecho mismo de consagración y la manera en que dicha consagración se lleva a cabo. El hablar de calidad o falta de, sería perder de vista la idea más importante, de la construcción del premio mismo.

El acto de consagración no viene de la nada, sino es más bien un procedimiento que también tiene doble cara: se trata de una elección, por parte de individuos cuyos nombres han sido ya antes consagrados, entre una pequeña serie de opciones -- opciones que son el resultado de un proceso de filtración administrado por individuos anónimos, que no han sido consagrados y que por consiguiente no pueden consagrar. English habla de esto como síntoma (p. 120) del sistema. Me gustaría que habláramos en clase sobre este punto: que el sistema de consagración y otorgación de prestigio se basa precisamente en la labor de quienes no tienen poder de otorgación de prestigio. Sin el trabajo de esos "filtradores" anónimos, el sistema no funcionaría, pero al mismo tiempo el sistema se define en oposición a ellos, y casi no se habla de su existencia. Es asombroso el nivel de poder que tienen, en realidad, los que filtran los libros para crear el shortlist, y de hecho dice English (p. 135) que tienen aún más poder que los jueces oficiales. Claro, es que son ellos los que ponen el marco dentro del cual tienen que actuar los jueces. El caso de Auden (p. 142), por ejemplo, revela esas relaciones de poder, porque el poeta sale del sistema y tiene "la última palabra" pero el caso es conocido más que nada porque es tan poco común.

El escándalo:

Siguiendo el caso de Auden, si tenemos tiempo en clase me gustaría también que habláramos de lo importante - casi lo imprescindible - que es el escándalo en el sistema de premios. Dice English (p. 147) que el mero hecho de que el procedimiento de otorgación de premios sea una lucha, significa que es un sistema bastante cambiable. Su perspectiva sobre el discurso negativo como componente fundamental del sistema de premios es fascinante (p. 188), sobre todo cuando apunta que, en realidad, los que más desdén tienen por los premios son los que, precisamente, forman parte de los grupos e instituciones que tienen el poder de consagración. Esta observación de English subraya la calidad de "juego" que tiene el sistema de premios.

Sunday, January 13, 2008

Bourdieu, "Market Of / Market For"

Creo que una de las preguntas claves de este curso va a ser ¿cómo asignamos el significado y el valor? Bourdieu habla de consecration, legitimacy, differentiation, términos importantes para entender este sistema cultural que estamos intentando analizar, el sistema de la producción de un producto simbólico al que se le da un significado y un valor.

Llama la atención la idea de la competencia, competing principle of legitimacy que hace de la industria cultural un juego competitivo. Y para el tema que nos ocupa - el de los premios literarios -, nada mejor para describirlo, como lo hace English en The Economy of Prestige, hablando del sistema de premios como una especie de Juegos Olímpicos. Hablar del sistema de consecration y legitimation como un juego de posiciones es una manera muy interesante de verlo. Y qué magnífica esa frase cuando habla de los games of distinction que tienen "a complicity that excludes a profane that is always fated to allow the essential to escape -- that is, precisely the interrelations and interactions of which the work is just a silent trace". La idea del texto como silent trace de esas relaciones sociales es fascinante.

Creo que la idea la más importante de estos textos, es que, por más que uno quisiera, no se puede separar al arte de su entorno social; no es un "espacio aparte". Incluso la postura de creer en el arte como ente independiente es una posición dentro del "campo": no ser político representa, de hecho, una decisión política, y en eso me recuerda lo que escribe Benjamin en "The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction", cuando dice que en realidad la posición del "art for art's sake" tiene un contenido político importante. Rechazar el "sistema" del arte significa tomar una posición. (Lo cual me hace sentir atrapada...no hay cómo estar fuera del sistema, no existe el opting out. Además la idea de que uno pueda o deba opt out se ha vuelto un cliché. Es como lo que dice Bourdieu sobre aging, lo nuevo reacciona contra el sistema, pero luego termina como parte de ese sistema, contra el cual reaccionará la nueva generación, que es la dialectic of distinction.)

Es interesante cuando Bourdieu habla de la educación superior y los cánons de literatura. Ya no sé si existe el canon como tal, porque en los años 90 por ejemplo durante mi BA el canon ya estaba siendo rechazado y existía un debate sobre qué iba a reemplazarlo. ¿Será que hay un nuevo canon? Claro, algo hay que leer, y si la universidad es una agencia de consecration tan importante, entonces al colocar un libro en una lista de lectura uno lo está confirmando como legítimo. Es también una manera de neutralizar, como dice Bourdieu.

Tuesday, January 8, 2008

Test Post

Primera lectura: Bourdieu.

¡A trabajar, gente!