Monday, March 24, 2008

Fiebre de invierno

Esta semana toca leer Fiebre de invierno, de Marilyn Bobes. Esta, su primer novela, fue ganadora del Premio Casa de las Américas Novela 2005.

Hasta ahora, me han gustado casi todos los libros de este curso. Muchos me han encantado, sobre todo las novelas de Piñeiro, Lauer y Villegas. Pues ya está. Fiebre de invierno no me gusta nada, nada.

Ni parece ser una novela, sino más bien el diario íntimo de una mujer amargada que quiere buscar justificación para sus problemas. Jacqueline, la protagonista/narradora, es uno de los personajes más pesados que he encontrado en todas las lecturas de este curso.

En Fiebre de invierno, Jacqueline cuenta una lista de razones por las cuales es la víctima más grande del mundo. La dejó su marido por otra. El ex marido, Marcelo, es malo. La otra mujer, Benvenuta, es una mala malísima que le "quitó" el marido a Jacqueline. Y Jacqueline, por supuesto, es una santa.

Ah, y además es una artista manquée. Claro, es tan sensible y malentendida, debe tener el alma de artista. Claro, eso tiene que ser. Es que los demás son unos trepadores sociales, pero Jacqueline es la que ve las cosas como son.

El obligado guiño literario para darle a esta historia más que banal, un toque de "arte": Jacqueline va a escribir una novela, para vengarse de Marcelo, porque resulta que fue por su culpa que Jacqueline nunca se atrevió a escribir ficción. Y este libro no se entitulará nada menos que ... Fiebre de invierno. Sí, el mismísimo libro que el lector tiene entre manos.

Y claro, tiene que haber mil referencias al libro ficcional/libro verdadero. Otros personajes le advierten a Jacqueline que puede ser problemático escribir una novela que es básicamente una versión levemente cambiada de hechos reales. Qué metaficcional, qué listo, qué posmoderno.

Jacqueline es culta, cosa que nos recuerda cada vez que puede. Es tan culta que le gusta tanto la cultura alta como la popular. Adora a Raymond Carver, a Dylan Thomas, pero también escucha a los Beatles y ve Sex and the City. Qué ecléctica. Y cuando no está perdida en su nostalgia hippie, se está indignando porque Sex and the City no es una fiel representación de su vida.

Fiebre de invierno me parece la obra de una amateur que piensa que, si puebla su mundo ficcional de citas tanto cultas como populares, podrá crear algo interesante. No ha funcionado para mí. Todo esto me recuerda demasiado la novela de Jaime Bayly.

Jaime Bayly/Julián Beltran: el primero verdadero, el último ficcional, ambos insoportables. De repente, un ángel es un libro malo, con elementos de la vida real. Pero como no parece que el autor lo haya tomado en serio, le ha quitado significación a todo, y el resultado es un libro vacío, unidimensional, sumamente olvidable.

Marilyn Bobes/Jacqueline: ¿alguna relación? Bobes es una crítica respetada como Jacqueline y Fiebre de invierno es su primera novela, como es la de Jacqueline. ¿Estará esta novela basada en hechos reales? No se sabe...

Bayly no toma nada en serio, pero tengo la sensación de que Bobes sí, se está tomando todo esto muy en serio. Es lo trágico del asunto. La obra de Bayly la puedo descartar como novela superficial que el autor habrá pasado dos semanas en escribir. Pero ¿la de Bobes?

Un detalle que me gustó de Fiebre de invierno: la cita repetida de Raymond Carver, "utilízalo todo". Me gusta tanto este poema que quiero citarlo aquí, como lo hace Bobes.

"Sunday Night"

Make use of the things around you.
This light rain
Outside the window, for one.
This cigarette between my fingers,
These feet on the couch.
The faint sound of rock-and-roll,
The red Ferrari in my head.
The woman bumping
Drunkenly around the kitchen . . .
Put it all in,
Make use.

El error que comete Bobes en citar a Carver, es que nos obliga a buscar la cita, a leer el poema, a pensar en cómo estará tomando Jacqueline estas líneas, utilizándolas para su propio proceso artístico. Y el resultado es pobre.

1 comment:

Anonymous said...

Estoy por la mitad de este libro y a cierto punto casi lo tire, estaba leyendolo mientras almorzaba y llegue al punto de esto de beber meado...argh!...gracias por aniquilarme completamente el apetito) Esto si es recontramalo, en vez del narcisismo y el autoerotismo intelectual del "gran autor" tenemos el neurotismo y revindicacion creativa de la "autora perdida". A mi nunca me gusto Sex and the City de todas maneras, aunque a mi madre le encantaba.