Nuestra lectura esta semana es la novela mexicana Agosto y fuga, obra por la cual la autora Paloma Villegas ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2005. Cabe señalar que tanto este libro, como los dos otros libros que ha escrito Villegas, han sido publicados por la misma editorial independiente, Ediciones Era. Lo personal y lo político: Hemos visto ya algunas narrativas de relaciones personales con un trasfondo de eventos políticos e históricos de mucha importancia, como por ejemplo La hora azul (las secuelas del conflicto armado en Perú) y Las viudas de los jueves (los momentos que preceden a la crisis de 2001 en Argentina). En Agosto y fuga se trata de las vidas íntimas de cuatro personajes en las semanas anteriores a las elecciones de 1994 en México.
Recorridos, órbitas: El estilo de esta novela es mucho más realista que la que leímos la semana pasada, Órbitas. Tertulias. Y sin embargo, a nivel temático creo que comparten algo en común: son las dos narrativas de recorridos a la deriva, o -como lo dijo el profesor la semana pasada de la novela de Lauer-, sin rumbo fijo. Y las dos son novelas de repeticiones, ciclos interminables, pero no repeticiones de lo mismo sino con diferencias. En la novela de Lauer es una repetición a nivel más esotérico, casi metafísico, mientras que en Agosto y fuga se trata de repeticiones tanto de relaciones íntimas como de ideas políticas más generalizadas.
A nivel personal, en Agosto y fuga tenemos el “recorrido sentimental” (86) de Nora, que pasa unas 24 horas (como el protagonista de Lauer, por cierto) haciendo recorridos de la Ciudad de México por su avenida más larga e importante, Insurgentes. En todas partes está rodeada por el gentío de la ciudad pero sólo ve su propio pasado (68). Vuelve sobre sus pasos como si quisiera borrarlos (74) pero a la vez, son lo único que la puede guiar. Y a nivel más social tenemos el recorrido de México en su conyuntura política, su carga histórica, y lo que en 1994 es un sentimiento de esperanza por un cambio hacia un país más justo. Una esperanza que no es nada más que una repetición de otras esperanzas pasadas, como por ejemplo la de 1988 (que se menciona varias veces).
La máquina política: El auto de Magda casi se podría ver como metáfora de las relaciones sentimentales y del proceso político: al auto le han roto las vidrieras, ya no tiene ni sillas, y por dentro está hecho un esqueleto vacío de lo que era (126). Pero aún se puede manejar, aunque no se sabe hacia dónde nos va a llevar. Y en realidad hay que dejarlo en la esquina de una casa de apariencia respetable, porque no podemos manejarlo todo el camino hacia casa.
Elementos científicos: Hay elementos de ciencia en Agosto y fuga que me recuerdan los conceptos de "geometría variable" y "arqueología informal" de Órbitas. Tertulias. Los espacios en esta narrativa adquieren una forma variable que cambia según la perspectiva de uno; por ejemplo las diferentes reacciones ante la lluvia en Chiapas, o las distintas maneras de llegar al lugar de encuentro, o en autobús o a pie. Nora, que había llegado a Chiapas en autobús, vio que había gente que había caminado días enteros para llegar; de vuelta a la ciudad, lo primero que hace Nora es precisamente eso - caminar. Hay una nota geográfica en su recorrido a pie, en que está sintiendo físicamente el relieve de las calles (51), y en el concepto de los mapas mentales que tiene uno de un país que se ensancha o se achica conforme vaya aprendendiendo nombres de lugares hasta entonces desconocidos (83). (Esto en realidad, me recuerda La hora azul, en que Adrián conoce el nombre del barrio de Miriam porque lo ha oído nombrar en el noticiero.)
La fuga:
Y es que todo es fragmento en realidad. Por ejemplo, la convención en Chiapas, uno de los eventos más importantes de la novela: ni lo vemos, sólo tenemos lo que ha visto Nora, lo que ella cuenta, y lo que Pablo lee en los diarios. Tenemos versiones de versiones, de algo que no parece ser más que una serie de comienzos (94). Y las elecciones en sí, ni están en la novela. La única escena que tenemos es del mitin, en que todo se agita sin moverse (138). Interesante que aquí el cielo es azul y el sol brilla por lo que parece ser la primera vez en una novela en que siempre está lloviendo, está por llover, o acaba de llover.
Pero por otro lado, la fuga no es fuga, propiamente dicha; es un acto de escapar o cambiar, para luego volver, para luego repetirse de una manera distinta. Uno se fuga de sí mismo para luego volver. Nora se fuga de su relación actual para refugiarse en el pasado, pero luego se fuga del pasado para volver a su relación. Pero en el final de la novela, está saliendo una vez más, hacia Pablo, hacia su pasado. Hay idealismo, escepticismo, nostalgia, y luego otra vez idealismo templado por pragmatismo. El que habla en el mitin no va a ganar esta vez (138) pero eso no significa que no se vaya nunca a cambiar nada. Se mueven las cosas, pero en ciclos.
2 comments:
Good on you for calling attention to the significance of Magda's vandalized car. It made me think of class warfare--how once again, following the example of Las viudas and La hora azul, political events are seen through the eyes of those of privilege. Is this the only lens that literature offers?
Interesante como señalas el aspecto cíclico de la fuga, por alguna razón me hizo pensar en ciertos tipos de fuga humana que al final no llevan a ninguna parte. Me fascinaba Nora como personaje, quizás porque podía relacionarme con ella muy bien. Me gustaría haber conocido un poco más de la ciudad de México para poder visualizar mejor esta escena.
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